La utilidad de las lenguas muertas
Estaba yo aquí reflexionando sobre la vida y esas cosas, y me he dado cuenta de que hoy en día la gente tiene un serio problema con buscarle el valor práctico a las cosas. Hoy vengo a hablar de las lenguas clásicas, las lenguas muertas o como prefiráis llamarlo: el latín y el griego.
Cuando un alumno decide qué bachiller escoger, y escoge el de Humanidades, siempre te viene un luces y te dice: "Ñiñiñi son lenguas muertas ñiñiñi para qué las vas a aprender si no puedes usarlas". Y llega un momento en el que tú mismo te cuestionas el por qué estás ahí, el si tienes futuro o si estás perdiendo el tiempo.
En mi opinión, esta es una forma errónea de entender las cosas, es decir, ¿por qué tenemos esa obsesión por encontrarle el valor práctico a las cosas?
Para explicarme un poco mejor, voy a utilizar el latín y las matemáticas de ejemplo.
Las matemáticas no son útiles en las carreras de letras, al igual que el latín no lo es en las carreras de ciencias (aunque en realidad eso se podría hablar, porque muchas cosas de la Medicina, por ejemplo, vienen de las lenguas clásicas).
Por otro lado, resulta que todos dicen: "No voy a hablar latín por la calle ni nada de eso". Es decir, no tiene valor práctico en nuestra vida diaria. Pero, ¡Oh! ¡Sorpresa! Lo mismo se dice de las matemáticas: "Cuando compro en el supermercado no hago ecuaciones de segundo grado".
El latín, aunque sea una lengua, no tiene por qué ser usado de la misma forma que el inglés u otros idiomas modernos, (curiosamente también llamados "lenguas prácticas") pero en las carreras de Humanidades es útil o necesario, al igual que las matemáticas en sus respectivas carreras.
Ni un filósofo necesita hacer derivadas ni un físico necesita traducir a Julio César.
A pesar de todo esto, los de humanidades siempre tenemos que estar defendiendo lo que aprendemos y explicando "por qué aprendemos latín", mientras que nunca se pregunta "por qué aprendes matemáticas".
Ahora, vamos con el argumento de 'Es que las matemáticas te enseñan lógica y a pensar':
Realmente creo que ambas cosas lo hacen. Traducir un texto de latín no tiene nada que ver con otros idiomas, y puedes estar muchísimo tiempo pensando en cómo vas a estructurar una frasecica. Hay que analizar sintácticamente el texto entero para poder traducirlo, y dependiendo de la desinencia de las palabras puede ser una cosa u otra. Por ejemplo, si acaba en -arum es genitivo plural de la primera declinación, así que hay que traducirlo al castellano como un complemento del nombre.
Desde conocer los casos y sus funciones hasta conocer los tiempos verbales o adivinar cuál es el verbo principal de la oración y pensar en cómo colocarlo todo al traducir (entre sujeto y verbo hay 54 ablativos absolutos y 82 subordinadas de infinitivo 😂😂) el latín no es tan fácil como muchos se piensan.
Al final, te hace pensar y aprender a razonar tanto como las matemáticas, y la comparación entre ambas se vuelve simplemente absurda.
Lo que no puede ser es que unos alumnos de ciencias de 1º de bachiller le digan a una profesora de Castellano, a una filóloga: "Nosotros podríamos traducir latín fácilmente si quisiéramos, pero ponte tú a hacer unas derivadas". Ahora cada uno que reflexione en su sofá qué hay detrás de estas palabras.
Finalmente, tengo un mensaje hacia todos aquellos alumnos que quieran estudiar algo de Humanidades (u otra cosa):
Si esto es lo que te gusta, estúdialo y dedícate a ello al 100%. No merece la pena pensar en salidas profesionales, porque, al fin y al cabo, donde hay talento y esfuerzo, hay oportunidades. Elegir estudios significa elegir tu futuro, y el trabajo será una parte de tu vida muy importante donde pasarás muchísimas horas, más vale disfrutarlo.
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